Depresión, alteraciones de sueño y baja productividad, eso provoca el cambio de horario

De acuerdo con Itzamna Ángeles Tah, psiquiatra certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría, con Alta Especialidad en Medicina del Sueño de la UNAM y miembro de la Academia Mexicana de Medicina del Dormir, los síntomas que pueden manifestarse a raíz de cambio de horario son el aumento de la irritabilidad, falta de concentración, disminución en la productividad e, incluso, hay un menor desempeño académico en niños y adolescentes.

Entre otras consecuencias que genera el cambio de horario en la salud de las personas, añade el especialista, se encuentran el aumento de infartos, los episodios depresivos e, incluso, los accidentes automovilísticos.

“En ambos cambios de horario, tanto el de verano como el de invierno, sí se ha visto un incremento de accidentes automovilísticos y fatales a lo largo del tiempo y se cree que esto se debe a la privación de sueño, aunque no se puede probar por completo ya que habría que eliminar todos los factores circundantes”, asegura el doctor Ángeles.

“La evidencia más contundente que tenemos en contra de los cambios de horario es que sí se incrementa la cantidad de personas que presentan infarto al miocardio que ya tienen cierta predisposición o enfermedad cardiovascular, como hipertensión cardiaca o la reducción en la variabilidad de la frecuencia cardiaca”, añade.

Una explicación simple de lo que ocurre con el comportamiento humano, frente al cambio de horario, radica en que el círculo circadiano del sueño se va acomodando y, ello, puede provocar cambios hormonales, ajustes en la variabilidad cardiaca, entre otros síntomas. En teoría, dice el doctor Ángeles, lo que hace el cambio de horario es un jet lag social.

Según Itzamna Ángeles Tah, se puede registrar un incremento en la tasa de episodios depresivos cuando ocurre el cambio de verano a invierno (es decir, el horario que arrancará este domingo 3 de abril).

“Hay un estudio, también, que encontró que la primera noche es la peor porque en promedio se pierden 30 minutos de sueño, lo que puede impactar en la frecuencia cardiaca. El problema no es tener una mala noche, el problema es que empiezan a continuar las malas noches”, complementa.

La historia podría ser distinta cuando entra el horario de invierno. “En el cambio de horario de invierno hay una predisposición al trastorno depresivo estacional, pero éste regularmente ocurre en países donde el cambio de estación es muy notable por la cantidad de luz que hay en el día”, explica el psiquiatra certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría.