¿Por qué nos gustan tanto los documentales de crímenes?

La primera vez que me caché maratoneando con documentales de crímenes me asusté un poco, juré que tenía algún tipo de trastorno mental porque, de alguna manera, estaba ‘disfrutando’ de ver cómo es que operaban algunos de los asesinos seriales más famosos de todos los tiempos.

El investigador de usos y efectos de los medios de comunicación, Sebastián Valenzuela, aseguró para el periódico chileno La Tercera, que con este tipo de series “se produce un efecto de resonancia en los espectadores”. Algunos casos se sienten cercanos, hasta cotidianos.

Hace apenas algunos días que, en México, se habla del «feminicida de Atizapán», un tipo que, de acuerdo a los reportes de periódicos de circulación nacional, terminó con la vida de, por lo menos, 17 personas. Los documentales de crímenes son solo el reflejo de lo que, desgraciadamente, está pasando a nuestro alrededor.

Aunque, claro, también es cuestión de morbo. Sentimos curiosidad por la muerte y por el crimen y, al mismo tiempo, nuestra doble moral nos obliga a reprimirla. Por es que me sentí culpable y seguro tú también. Somos morbosos porque tenemos hambre de estímulos y estos contenidos los tienen todos.

Vemos documentales de crímenes porque es una forma de espiar por la ventana y, aunque cada cosa en su justa dimensión, es también la razón por la que vemos novelas y nos encantan las antagonistas con sus maquiavélicos planes. Sus vidas tienen toda la acción que las nuestras no (afortunadamente).

Además, hay algo de educativo en las series de asesinos, pues se analiza muy a fondo el comportamiento humano y los porqués de cualquiera que haya sido el delito. Aprendemos un poco de psicología y otro tanto de ciencias forenses. Nos sentimos parte de la historia y queremos resolver el crimen.

Así que no te sientas tan mal de maratonear con documentales de crímenes, es normal siempre y cuando intercales con otro tipo de contenido. Lo único que debería preocuparte es obsesionarte con estas historias. Como siempre te lo digo, si notas que algo se salió de control, consulta a un profesional de la salud mental.